"¿Voy demasiado arreglado?" y "¿voy demasiado informal?" son la misma pregunta mal planteada. La buena es: ¿en qué escalón estoy y en cuál debería estar?
Piensa en la ropa como una escalera. Abajo del todo, playa y deporte. Luego el diario cómodo: vaqueros, camiseta, zapatilla. Después el arreglado-informal: chino, camisa, jersey fino. Más arriba, lo arreglado de verdad: americana, pantalón de vestir. Y arriba del todo, la etiqueta. Con esa imagen, las dos reglas de oro se explican solas.
Regla 1: dentro de un conjunto, las prendas deben ser vecinas de escalón. Una camisa de vestir con una bermuda de playa no es "estilo desenfadado": es un choque que todo el mundo detecta aunque no sepa explicarlo. Lo mismo al revés: la sudadera con el pantalón de traje pide mucho oficio para no parecer accidente. Si dudas, junta prendas del mismo escalón o del de al lado, nunca de dos extremos.
Regla 2: la ocasión fija el escalón, y no se negocia con ella. Para una cena, arreglado sin esfuerzo aparente: la camisa buena, no el traje. Para una boda, arriba de la escalera, sin excusas. Para el día a día, comodidad con intención. ¿Entrevista de trabajo? El truco de veterano: un escalón por encima de cómo se vista esa oficina. Pasarse un pelín transmite interés; quedarse corto transmite lo contrario.
Los detalles que suben y bajan el escalón. Dos prendas de la "misma categoría" pueden estar en escalones distintos. Lo que sube: tejido liso y fino, color sobrio, hombro estructurado (una americana con hombro hecho viste más que una desestructurada). Lo que baja: estampado llamativo, textura rugosa, todo lo lavado o desgastado. Y el árbitro final son los zapatos: la zapatilla blanca baja un escalón cualquier conjunto y el mocasín lo sube. Zapatos y chaqueta deben contarse la misma historia.
El truco que ahorra dinero: no necesitas un vestuario por ocasión. Una base tranquila (pantalón oscuro, camisa o camiseta buena lisa) sube y baja escalones cambiando solo dos piezas: la capa de fuera y el calzado. Con bomber y zapatilla es un plan de sábado; con americana y mocasín, una cena. Misma base, dos escalones.
En Lello e Lella trabajamos exactamente con esta lógica: nos cuentas la ocasión y te enseñamos, puestas en ti, prendas de tiendas reales que están en el escalón correcto. Ni disfraz ni "vengo de andar por casa".